Suelo ver mi vida en pequeñas fracciones de la misma y no puedo durar incluso un minuto sin pensar y no preocuparme o si quiera preguntarme ¿por qué tengo que ser egoísta muchas veces?
Es un poco confuso viniendo de mi. Por mi forma de ser y actuar. Porque tengo que ser o por lo menos proyectar lo que quiero llegar a ser sin incluso serlo porque si no, sé que tendré que pagar las consecuencias de ser el mismo joven que dice “si, no hay problemas” sabiendo que no está de acuerdo y morirse por dentro por no querer o aún más importante no tener las condiciones para poder dar un “sí” como respuesta y así no defraudar al otro sin ponerme a mi en primer lugar.
Creo que es un privilegio poder identificar de manera oportuna las cosas que puedes tolerar o no y aún más importante entender y conocer tus derechos como ser humano primero.
Y creo que ese es el detonante de tantas emociones encontradas al momento de darme cuenta cuando una persona quiere algo de mi y por eso me trata bien.
Es muy subestimado y a la vez menospreciado incluso tocar el tema porque solemos normalizar los abusos mundanos y damos por hechos los mismos cuando todo empieza irónicamente por uno mismo.
Entonces ¿por que yo digo que es un privilegio y a la vez es algo muy complicado?
Porque en el momento que empiezas a actuar en base a tus principios y creencias en ese mismo momento empiezas tener una batalla constante con todo aquel que se siente suprimido o no tiene el valor de defender su persona. Por otra parte, muchos se ofenden o peor aún quieren reprenderte por ese tipo de acciones que no toleras como todos los demás.
En conclusión
Decidir cómo ser tratado si es una decisión pero no es fácil de construir, ni es fácil de afrontar o manejar. No todo el mundo está listo para digerir o manejar el carácter de una persona segura y con límites. De lo que si estoy seguro es de que puedes convivir con todo el mundo siempre y cuando tú estés a gusto.